El Hermoso Don de Ser Padres

El hogar es un laboratorio práctico y en cuanto a las relaciones sucede “una reacción en cadena”,  si estamos bien con Dios, en nuestra relación se reflejara con nuestro cónyuge y por lo tanto podremos estar bien con nuestros hijos, y ellos aprenderán a vivir su vida de acuerdo a los estándares de Dios. Del éxito o la falta de esta tarea con los hijos en el hogar depende nuestro futuro que sea estable y seguro así como el de nuestros hijos. Nuestro amor por Dios afectará en forma natural las relaciones con los que me rodean. Si amo al Señor amaré a mi prójimo (esposa e hijos).

Como esté nuestro corazón así estará nuestra familia, si mi corazón no está bien ningún sistema de crianza de los hijos reglas o técnicas funcionara, del estado de nuestro corazón depende tu paternidad.

Así como la relación con Dios afecta tu conducta de igual manera el comportamiento de tus hijos estará determinado por la relación de sus corazones con Dios por lo tanto debemos preocuparnos por el corazón de nuestros hijos.  Este es el punto de partida, para cuidar de ellos.

Algo clave para el éxito como padres es el amor por la pareja. La Biblia dice en Efesios 5:25, “maridos amen a sus mujeres”,  como amamos y cuidamos a nuestras esposas es un factor importante en la crianza de nuestros hijos porque la paternidad es un compañerismo. Al amar y cuidar a nuestra esposa ella disfrutará de un bienestar que la capacita para centrar mejor su atención,  la madre juega un papel importante en la vida de los hijos, el sentido de bienestar de una persona determina la forma en que va a influenciar y cuidar de ellos. Así a través de amar a tu esposa está teniendo un efecto en tus hijos trabajando en equipo la tarea de la paternidad es mucho más fácil.

El escritor Tedd Tripp afirma lo siguiente:

… la paternidad tiene que ver con pastorear el corazón, Usted debe aprender a avanzar desde el comportamiento externo que se puede ver y palpar hasta el interior impalpable interesando por sus sentimientos. En otras palabras, usted debe aprender a comprometerse con ellos y no sólo a criticarlos. Ayudarles a descubrir las maneras de calmar la sed de sus almas y descubrir con Claridad la cruz de Cristo.

Si el comportamiento de los jóvenes va siempre dirigido por el corazón entonces la disciplina y el entrenamiento también deben serlo. Por lo tanto la corrección la disciplina y la instrucción – todas tareas del padre-  deben dirigirse al corazón. La tarea fundamental de los padeces pastorear el corazón de sus hijos. Los padres eficaces se esfuerzan en conocer a fondo a sus hijos, el proceso de conocerlos construye mejores relaciones personales. Debemos conocerlos para ayudarlos a cultivar sus dones y talentos únicos y protegerlos de riesgos y peligros. (1)

CINCO MANERAS PRÁCTICAS DE CONOCERLOS

  • Haz preguntas a tu hijo, invítalo a comer y pregúntale sobre sus amigos de escuela, lo que le gusta de sus amigos y que le gusta hacer junto a ellos (no un interrogatorio sino un genuino interés,  no es recoger datos para luego usarlos en su contra)
  • Dedícale tiempo, acompáñale a sus clases de fútbol, de gimnasia, de guitarra o la actividad que le gusta realizar.
  • Provee muchas oportunidades para que tus hijos descubran sus talentos e intereses personales. Que exploren sus intereses y descubran en que realmente son buenos.
  • Háblales con elogios, no critiques todo lo que hacen, en su lugar elogia su esfuerzo y haz tus observaciones positivas.
  • Escucha a los amigos de tus hijos, sus maestros,  entrenadores y especialmente a tu cónyuge. Estas personas ven un lado que tú no observas y casi siempre te aportan valiosa información que tú solo nunca hubieras obtenido.

Cuando conocemos a nuestros hijos estamos mucho mejor preparados para hacer lo que es mejor para ellos.

Puede ser que tu hijo pequeño o  adolescente te cuente partes de la película que acaban de ver, no olvides que para ellos eso es importante, porque el ser escuchados les da seguridad. El escucharlos con detenimiento es decirles: “te amo”, sin tener que decir una sola palabra.

Nuestros hijos se conforman más con nuestra atención que con nuestras respuestas.

Aunque para ti sea algo tedioso o incluso fastidioso, no lo demuestres, pues ellos se darán cuenta y perderás su confianza. Al contrario, cuando estás atento aún a las cosas pequeñas, estarán más dispuestos a venir contigo cuando se enfrenten a las batallas más grandes o cuando tengan que tomar decisiones mas importantes.

(1) Tomado de “Un Hombre conforme el Corazón de Dios” de Jim George, pag 106.

Foto: © Ron Chapple | Dreamstime.com

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Por | 2017-01-31T18:43:14+00:00 31 Enero, 2017|Familia|