El Capitán de la Fe (Galería de la fe)

Cuando llega el momento de pensar en mujeres y hombres que a lo largo de la historia de la humanidad han tenido una fe poderosa, nos asaltan muchos nombres y sobre todo de aquellos que caminaban con Dios, pero quiero que nos detengamos en la Galería de la Fe en la figura de un capitán que ni siquiera era creyente.

Es el centurión del que nos habla el libro de Mateo cap. 8. Este capitán quería que Jesús sanara a su empleado. El conocía del Poder de Jesús, él sabía que no era necesario que Jesús estuviera físicamente presente con aquel enfermo para sanarlo.

El centurión sabía que una sola palabra que Jesús dijera, sería suficiente para que su criado sanara. Esa era la fe del centurión; que insisto ni siquiera era un seguidor de Jesús, tampoco era un religioso fariseo, era un militar que estaba bajo la autoridad de Dios, y también tenía hombres bajo su autoridad. De modo que comprendía lo que era estar en autoridad y bajo autoridad…  y reconocía la autoridad de Jesús.

Lo que más me llama la atención es que el criado fue sanado en ese mismo instante y tal vez ni siquiera supo cómo había sido sanado. En cambio el centurión pudo darle todo el crédito y la gloria a Jesús, sin importar si el criado se había dado cuenta a la distancia de quién había sido su médico.

¿Has orado por la salud de alguna persona? ¿Estás esperando la sanidad de un familiar, de una madre, de un hermano, de un hijo? Si un no creyente, como este capitán romano tuvo esta clase de fe, qué diremos nosotros quienes hemos creído en Jesús de Nazaret como nuestro Señor y Salvador. Que nos baste a nosotros saber que Jesús es quien merece todo el honor y la gloria por todas las bendiciones y el favor que recibimos de Él.

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Por | 2017-02-23T09:17:39+00:00 23 febrero, 2017|Vida Cristiana|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.