Ejecución de Una Buena Relación

Si te preguntaras cuáles son los tres objetivos más importantes de tu relación matrimonial, ¿Los podrías enumerar? El no saber con claridad qué hacer, o qué más hacer, en la construcción relacional con la persona que elegimos pasar de por vida, podría llevarnos a una zona altamente crítica, que muchas veces termina en una triste separación conyugal.
Cuando iniciamos un proyecto de vida conjunta debemos tomar en cuenta que llegarán circunstancias por efecto de factores externos que no podremos controlar, como el envejecimiento, la rutina, o una enfermedad. No obstante, estos factores nos ponen finalmente en circunstancias que sí podemos y debemos controlar a través de acciones específicas que resultan del planteamiento de objetivos claros.

Tener objetivos claros, por lo tanto, es algo que no se puede pasar por alto. Estos deben ser personales; sin embargo hay principios generales que nos pueden ayudar a desarrollar criterios apropiados para su definición:

  1.  La felicidad no es un objetivo, sino un efecto de la santidad, que es el modo o naturaleza de ser único(a)-exclusivo(a), memorable, completo e íntegro.
  2.  El amor es la alineación de la voluntad, el conocimiento, las emociones (sentimientos) y las acciones que nacen en uno, pero se centran en el prójimo (tu cónyuge).
  3. La renovación es una ley, no una opción. Lo que no se renueva caduca.
  4.  La dignidad es propio de la naturaleza humana que exige ser observada con responsabilidad.

Con estos elementos, te invito a plantearte dos o tres objetivos prioritarios que generen impacto en tu vida relacional. También te motivo a desplegar acciones que impulsen a mejorar tu relación y “Disfruta la vida con la esposa que amas, todos los días de tu corta existencia que Dios te permite vivir bajo el sol. Eso es lo que te corresponde de tu vida y tu trabajo bajo el sol”. Eclesiastés. 9:9 PDT.

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Por | 2017-01-29T18:15:39+00:00 11 octubre, 2016|Matrimonios|

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Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.