Efectos Positivos de un Abrazo

Niños de todas las edades anhelan recibir la aprobación y amor incondicional  de sus padres. Estas acciones, fruto de una relación saludable entre padres e hijos, constituyen un valioso regalo que produce bienestar emocional duradero y una fuerte autoestima  que perdura hasta su vida adulta.

En el libro La Bendición de J.Trent y G. Smalley se ofrecen cinco elementos que ayudan a incorporar la práctica de la bendición en la vida cotidiana, creando experiencias positivas en el hogar y fuertes vínculos entre padres e hijos.

El primer elemento tiene que ver con el toque apropiado y significativo.

En el Antiguo Testamento, el toque significativo era esencial cuando se daba la bendición familiar.  Génesis 27:26 dice: “y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame hijo”. El abrazar, besar, imponer las manos iba junto a las palabras de bendición que estaban siendo expresadas.

La práctica de la bendición del Antiguo Testamento todavía se aplica hoy. Los padres pueden decidir dar un beso y abrazo al despedir a los hijos cuando salen al lugar de estudios y recibirlos de la misma manera cuando regresan a casa.  Muchas veces el apuro y otras distrhugacciones nos roban esos momentos de amor que además comunican a los hijos cercanía, confianza y libertad.

Estos actos de cariño, no deben ser tarea exclusiva de las madres, es importante que los padres también abracen a sus hijos e hijas. Lamentablemente muchos padres dejan de abrazar y besar a sus hijos cuando éstos llegan a la edad escolar.

Cuando abrazamos a nuestros hijos, también les enseñamos a que ellos abracen de vuelta, pues el expresar cariño es un camino de dos vías. Los niños que son amados y criados con ternura, serán adultos facultados para expresar amor con libertad.

En el libro el autor menciona la historia de una niña que corrió a la habitación de sus padres asustada por una tormenta. Saltó a los brazos de su padre, quien con mucha ternura le decía: “No te preocupes, el Señor te protegerá”. La niña se acercó más y le dijo: “Lo sé papá, pero ahora necesito a una persona con piel”. El abrazar a los hijos de forma estrecha y a la vez delicada, permitirá que la bendición fluya; si no lo hacemos, él o ella pasarán toda la vida tratando de conseguir brazos que nunca los abrazarán.

Anabella Cabezas

Comentarios
Por | 2017-01-29T18:15:39+00:00 30 septiembre, 2016|Familia|

About the autor: