Se dice que el compositor italiano Gioachino Rossini era tan perezoso que escribía sus óperas acostado en su cama, y que si por una de aquellas casualidades, una de las hojas de la partitura se caía al suelo, prefería rescribirla antes que levantarse a recogerla. ¿Será verdad?
Lo cierto es que mientras algunas personas siempre están motivadas hacia nuevos desafíos, otras son apáticas, y requieren motivación para vencer la inercia. La pereza, es un estilo de vida para algunos, y al mismo tiempo una tentación para todos. Pero la Biblia es clara cuando afirma que tenemos un Dios trabajador y ordenó el trabajo para el hombre, por lo tanto la pereza es un gran mal. Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio, dice.
Un cristiano puede volverse perezoso y vivir durmiendo si cree que Dios no espera fruto en una vida transformada. Dios nos acompaña a trabajar la voluntad y el carácter, a superarnos haciendo pequeños esfuerzos, recoger las hojas de nuestros errores hasta adquirir la firmeza y constancia en todo lo que hagamos.

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