DETALLES PARA UN CORAZÓN GRANDE

En mi habitación tengo dos cuadros que tienen un valor incalculable.  En ambos se pueden ver las firmas de los dos artistas. Son obras no adquiridas en una subasta, ni tampoco las compré en una galería de arte.  Me las regalaron dos personitas a quienes yo amo con todo mi corazón.  Ellos son mis hijos.  Cuando fue mi cumpleaños decidieron crear algo con sus propias manos y así demostrarme su amor.

Los detalles suelen ser gestos significativos, que marcan en nuestra vida una muestra de aprecio o de amabilidad. Si para un adulto es tan especial recibir detalles, imagínate para un niño. Los hijos necesitan saber que los amamos para desarrollarse como adultos responsables, seguros, amorosos y dedicados.  Y para lograrlo, debemos aprender a comunicarnos por medio del lenguaje de los detalles.

Los detalles expresados a través de regalos.  Al decir regalos no significa que son obsequios que les damos a cambio “de”.  No es una recompensa, porque esto sería un premio.  Tampoco el regalo debe ser entendido como un medio para llenar un vacío emocional por la ausencia de los padres.  De igual manera no pensemos que los regalos deben ser proporcionales al cariño.

El lenguaje de amor por medio de los detalles se lo entrega a nuestros hijos por el simple hecho de que los amamos. Si tú quieres sorprender a tu hijo con un detalle, haz de aquella ocasión algo especial; y para ello, planea el momento, dale la  importancia al acontecimiento. Ese detalle no debe ser necesariamente algo material, pero sí algo significativo que pueda llegar al corazón de tus hijos.

Otro detalle que muchos hijos anhelan eres tú mismo. Verónica cuanta: Mi mamá llega siempre tarde y cuando llega temprano duerme, pero nunca sale a jugar conmigo; lo máximo que hace es comprarme algo grande todos los meses, pero no entiende que su compañía sería mi mejor regalo.

Tu presencia, tu ejemplo, tu valor, tu sonrisa, tus manos, tus abrazos, tu tiempo, tus juegos…  son el mejor regalo; siempre marcarán sus vidas y lo recordarán aun cuando sean mayores. El apóstol Pablo escribe: “…sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor”.

Imagínate Dios ha puesto Su amor en nosotros sus hijos,  por lo tanto sí podemos dar algo bueno a los nuestros si nos decidimos a hacerlo.

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By |2018-07-03T08:49:20+00:003 julio, 2018|Familia|

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