Del amor y la empatía

La forma en que nuestro cerebro responde a la buena fortuna de los demás está vinculada al grado de empatía que hay entre dos las personas, de acuerdo con una nueva investigación liderada por el University College de Londres.

El estudio muestra que una parte del cerebro llamada la corteza cingulada parece estar particularmente en sintonía con las buenas noticias de otras personas, pero la forma en que responde varía sustancialmente dependiendo de nuestros niveles de empatía.

En las personas que se calificaron a sí mismas como buenos amigos, la corteza cerebral respondía sólo cuando otra persona tenía una buena noticia, pero en las personas que se daban a sí mismas puntuaciones más bajas de empatía, la corteza  también respondía cuando preveían malas noticias para sí mismas.

Esta nueva visión podría resultar importante en la comprensión del papel de la corteza cerebral en los trastornos de la conducta y la empatía social, incluyendo la psicopatía y el autismo. Otros estudios podrían centrarse en cómo responde el cerebro a nuestro propio éxito en comparación con el de otros en las personas con estos trastornos.

Los investigadores escanearon los cerebros de 30 voluntarios varones de entre 19 y 32 años de edad utilizando imágenes de resonancia magnética funcional mientras veían símbolos que predecían la probabilidad de que ellos u otra persona ganaran dinero.

El escritor bíblico hace una recomendación muy puntual por demás empática y que tiene que ver con la alegría que debemos sentir con aquellos que se alegran y la consideración con aquellos que por alguna circunstancia están llorando.

El verdadero amor cristiano nos hará tomar parte en las penas y alegrías de cada uno. Todo nuestro deber hacia los otros se resume en una palabra: amor.

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Por | 2017-08-24T08:45:54+00:00 24 agosto, 2017|Vida Cristiana, Vida Diaria|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.