¿De quién fue la culpa?

Cuando las cosas van mal, la tendencia natural es buscar un culpable. En este tema podemos ir hasta el huerto del Edén y ver a Adán cargando sobre Eva la culpa de su error. Todos conocemos la historia, nada se resolvió buscando culpables, o “chivos expiatorios”. La serpiente, la mujer, la fruta, el hombre, etc. Cualquier cosa o persona pueden ser una excusa cuando intentamos esconder nuestra debilidad humana. La próxima vez que fracases piensa por qué fallaste en vez de preguntar quién cometió la falta.

Cuando cometas un error te invito que te preguntes lo siguiente:

1. ¿Qué lecciones aprendí?
2. ¿Estoy agradecido por esta experiencia?
3. ¿Cómo puedo convertir el fracaso en éxito?
4. ¿Quién ha fracasado antes en esto que me pueda ayudar?
5. ¿Cómo podría mi experiencia evitar que otros comentan el mismo error?
6. ¿La misión en la que fracasé era alcanzable o inalcanzable, real o irreal?
7. ¿El fracaso me estará indicando que es tiempo de cambiar de dirección?

Para alcanzar tu potencial es vital mejorar continuamente. Nadie puede aprender y crecer sin asumir la responsabilidad de sus acciones. Cuando cometas un error, ¿Estás preparado para decir: lo eché a perder, pero la próxima vez lo haré mejor?

El que tú cometas errores no te convierte en “hombre tropiezo” por antonomasia. Porque siete veces cae el justo, pero vuelve a levantarse. Así que levantaré mis ojos donde está Dios. Mi socorro viene del Señor que hizo los cielos y la tierra. La respuesta a qué hacer cuando fallamos no está en la culpa sino está en la respuesta. (Proverbios 24:6-RVR1960; Salmos 121:2-LBLA)

Duval Rueda Espinoza

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Por | 2017-01-29T18:15:40+00:00 19 Septiembre, 2016|Matrimonios|

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Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.