Cuando mamá está “extraña”

Quizá hayas leído algunos de mis artículos en otras ocasiones con consejos, ideas, anécdotas y otros. Pero hoy quiero compartirte una parte de la vida real de ser mamá, no podría decir que es el lado oscuro, solo es ser real.

Imagina este escenario: inicio de clases, preparar loncheras, actividades en las tardes con los niños, cambio de ropa al medio día, almuerzi con todos los alimentos de la pirámide alimenticia, la fruta de la tarde, llegar a hacer deberes, el baño diario, lavarse los dientes, leer la biblia, orar juntos y por último dormir temprano para asegurar que descansen las horas suficientes antes de comenzar una nueva jornada. Todo suena hermoso ¿verdad? pero esto no siempre sale de manera tan cronometrada como lo que pensamos y lo planeamos.

Quiero compartirte algunas cosas que pasaron en esta etapa y que me dejaron muchas lecciones, espero ser una buena alumna para aprender pronto:

Disfruto de todas las actividades junto a mis nenas. Crees que puedas bajar tus revoluciones y en lugar de ir más rápido ¿ser feliz en el camino? En lugar de ver la agenda como una carga y vivir con la frustración de lograr todo y no cumplir nada, puedes disfrutar cada momento, encontrar algo que te permita disfrutar cada actividad.

Debo recordar que no todo lo que planeo, va a cumplirse. Por más que lo escriba o tenga un cronómetro en mano, siempre hay imprevistos: se riega la leche, se terminó el gas, hubo tráfico y una larga lista de posibilidades y variables que pueden pasar en el día, justo y exclusivamente para entender que ni tu ni yo tenemos el control de todas estas cosas. Por esto, debemos aprender a respirar profundamente para no perder la calma (técnicamente esto ha sido comprobado)

Aprendo a delegar responsabilidades a mis hijos. Recordemos que no somos autosuficientes. Por más que cambiemos el tiempo de descanso para invertirlo en las cosas de la casa, no podemos abarcar todo. Pide a tus hijos que se encarguen de revisar que la cartuchera tenga todos los materiales necesarios, que alisten su uniforme completo. Seguro que esto te ayuda a tener algo menos en tu lista y les ayuda a ellos a desarrollar responsabilidad en pequeñas tareas.

Me conecto a mi fuente de energía: Dios. Necesito tener un largo tiempo con Él para asegurarme de que la batería no se acabe a lo largo del día. Necesito ir a la fuente para que me ayude con la fortaleza para llevar a cabo un día completo, necesito dejar en sus manos la vida de mis hijos y sobre todo necesito la gracia de Dios para cumplir con todas mis responsabilidades.

Debemos asegurarnos que nuestros hijos tengan una madre sana, tanto en sus emociones, como en su salud física y mucho más en su vida espiritual. No te desconectes de Dios en ningún momento, Él es quien sabe todos nuestros miedos y temores, es necesario que nuestros hijos nos recuerden como una mamá que depende de Dios todo el tiempo.

Comentarios
Por | 2017-09-18T10:06:15+00:00 18 septiembre, 2017|Familia|

About the autor:

Soy Manu, mis pasiones son El Señor, mi familia y mi trabajo. Me encanta servir en la Iglesia, en el Ministerio de Niños porque puedo sembrar en sus tiernos corazones el amor por Dios. Amo la playa, nadar y andar en bicicleta. Uno de mis sueños fue ser mamá y hoy lo vivo intensamente con mis nenas Daniela y Emillie. Es mi anhelo más profundo que las dos puedan amarle al Señor con todo su corazón. Trabajo en Autogestión de HCJB y la parte favorita de mi trabajo es conocer y abrazar a los oyentes de la radio.