Cuando las redes no son tan sociales

La primera vez que utilicé Facebook me llamó la atención la frase “Agregar como amigo” que figuraba en un botón, junto a la foto de perfil de algún conocido, familiar o ex compañero del colegio. Empecé a agregar gente a mi perfil, y a medida que esto sucedía, me iba enterando sobre las novedades de sus vidas, sin necesidad de conversar, solo mirando en una pantalla.

Fotos de viajes, opiniones, lugares recientemente visitados, nacimientos, fallecimientos, cumpleaños, sabía todo sobre ellos sin siquiera moverme de la silla de mi casa. No necesitaba escribirles para saber como les fue en algún viaje, porque todo estaba publicado, incluidas las cosas que compraron, las personas que conocieron, los aeropuertos que visitaron, todo en una publicación.

Debo reconocer que es muy interesante ver la vida de otros en un momento de ocio, pero llega un punto en que se convierte en algo enfermizo. Conocí a una chica hace varios años en un evento. Al llegar a casa, junto a varios amigos recordamos su nombre y la buscamos en internet. Así sabríamos si tenía novio, si estaba soltera, donde vive o su lugar de estudio. Tanta información que podía esperar a nuestro siguiente encuentro, pero no, no podía esperar porque queríamos saber más de ella.

Te gusta una chica, disfrutas pasar con ella, pero de repente empiezas a alejarte porque tiene una foto en su perfil con su ex. Sin conversar ni preguntar prefieres imaginar mil teorías de conspiración contra tí. Te enojas con tus amigos porque no le dieron like a una de tus publicaciones. Comparas los likes que le dan a otra persona con los tuyos.

Ese es el problema de las redes sociales en la actualidad, que no nos han vuelto más sociales. Nos dan la sensación de cercanía, de pertenencia, pero la verdad es que nos aíslan si les dedicamos más tiempo que el que damos a nuestra vida real.

Quiero compartirte un par de consejos que a mí me sirven para no dejarme absorber por las opiniones y las novedades de las redes:

  • No es necesario compartirlo todo.
  • No es necesario estar disponible para todos, todo el tiempo. El mundo gira sin mí cuando estoy desconectado, sin datos o sin wi-fi
  • Recuerda que la gente opina desde lo que alcanza a ver.
  • Cuando alguien habla mal de ti, realmente está hablando mal de sí mismo.
  • La sinceridad debe ir acompañada de prudencia. Decir las cosas “sin pelos en la lengua” no es una virtud si lo haces para lastimar a otros.
  • No pidas “respeto a tu opinión” si tu fin es ofensivo o discriminatorio.
  • Libertad de expresión no es decir lo que queramos sin medir las consecuencias.
  • Es chévere encontrar personas en internet, pero es mejor separar un momento para conversar con ellos personalmente.
  • No todo debe ser tan serio. Se vale publicar un chiste, alegrar a otros con una frase.
  • Las redes no son sociales, las personas lo somos.
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Por | 2017-01-29T18:15:36+00:00 23 noviembre, 2016|Uncategorized|

About the autor:

Soy un joven al servicio de los jóvenes. Disfruto aprender y compartir con otros las lecciones que Dios me ha permitido vivir. Soy músico aficionado, fotógrafo improvisado y bloguero por gracia de Dios.