En la cama, un cojín entre las piernas

Cuando ya existe artrosis, dormir bien se convierte en una meta imposible porque las rodillas “se clavan”.

En las farmacias encuentras cojines ortopédicos (o utiliza uno pequeño) que evitan ese rozamiento.

Aplica frío o calor… según la notes

Ambos son convenientes, pero hay que elegir bien el momento idóneo.

Coloca tu mano sobre la rodilla, ¿está caliente?, ¿la notas enrojecida? En ese caso, pon un poco de hielo envuelto en un paño para reducir la hinchazón interna.

Por el contrario… ¿la notas rígida pero no está caliente? Aplica calor. Hazlo dos veces al día, pero no más de 20 minutos.

Brócoli y cebolla… ¡A diario!

Estos alimentos tan baratos y mediterráneos son prebióticos altos en fibra.

Incluirlos en tu alimentación diaria (recuerda hacer el brócoli al vapor y solo durante 3-4 minutos para no destruir sus propiedades) ayuda a mejorar la microbiota intestinal. Como has visto, eso es fundamental para reducir la inflamación interna que también está afectando a esa articulación.

Calzado que no pese

Muchas personas tienen en cuenta el tipo de tacón o la puntera del zapato a la hora de comprarlo, pero no se fijan en otro importante detalle…

El peso del calzado. Si pesa mucho, tus rodillas tendrán que realizar un esfuerzo añadido cada vez que levantan y flexionan la pierna.

Que no te falten vitaminas C, E y D

La oxidación prematura de los tejidos parece estar detrás del desgaste de las articulaciones.

Por eso, se recomienda seguir una alimentación rica en vitaminas antioxidantes, sobre todo C, E y D. Toma abundante fruta fresca, pescados, huevos, espinacas, nueces, almendras y semillas variadas.

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