Compromiso Activo con la Bendición

En el libro La Bendición de J.Trent y G. Smalley se ofrecen cinco elementos que ayudan a incorporar la práctica de la bendición en la vida cotidiana y así crear experiencias positivas en el hogar y fuertes vínculos entre los miembros de la familia.

El quinto elemento es: Un compromiso activo.

Cuando se trata de comunicar la bendición, las palabras deben venir respaldadas por fuertes compromisos por parte de los padres para asegurarse que  la bendición se convierta en una realidad en la vida de sus hijos.

¿Qué compromisos son necesarios? Dedicarles más tiempo, energía y recursos para cuidarlos y pasar tiempo con ellos.  A esto se añade el entender que cada uno es único y por tanto, tratarles como corresponde  Es posible que un hijo necesite muchos abrazos durante el día, mientras que a otro, un abrazo antes de dormir le resulte más que suficiente.

También es importante conocer lo que les gusta, sus esferas de interés y poder conversar sobre temas que son importantes para ellos.  Hacerles preguntas, sin acosarlos, puede dar inicio a conversaciones significativas.  Algunos ejemplos de preguntas: ¿En qué sueñas despierto con mayor frecuencia? ¿Qué es lo que crees que Dios quiere que hagas para ayudar a la humanidad? ¿Cuál es el mejor momento en la escuela? Cuál es el peor?  Y cuando respondan, escucharles con todos los sentidos, mirando a sus ojos y mostrando interés genuino, en lugar de estar pensando en otras cosas, chequeando el celular o posteando en las redes sociales.

Bendecir a los hijos de forma periódica e intencional exige un precio a pagar, pero al final valdrá la pena y es muy posible que un día los padres también reciban la bendición por parte de sus hijos.  Un  joven aviador que fue bendecido desde niño, les escribió a sus padres la siguiente nota, antes de morir en un combate de guerra.  “Queridos papá y mamá: He vivido una vida plena. He sido amado como lo han sido muy pocas personas. Los amo con todo lo mejor que hay en mí.  No ha sido difícil, porque yo sé que ustedes creen en mí, me tienen confianza y están a mi lado en las buenas y en las malas. Saber esto me ha hecho un hombre fuerte”.   

La bendición que los padres dan a los hijos, no solo les ayuda a ser fuertes, sino que también prepara sus corazones para una hermosa relación con Jesús.  Qué privilegio y gran responsabilidad!

 Anabella Cabezas

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Por | 2017-01-29T18:15:37+00:00 6 Noviembre, 2016|Familia|

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