Es fácil darse cuenta si uno está enamorado(a). Si eres mujer, respiras más profundo y si eres hombre… no respiras, por eso el cerebro se empieza asfixiar, por el poco oxígeno que recibe; debido a ello la lengua se encoge y las palabras suelen sonar torpes a la hora de expresar los sentimientos por ella.

En realidad, un profundo indicador para saber si es auténtico el amor que decimos sentir o que sienten por uno, debemos tomar en cuenta que el amor genuino nos da un propósito, por lo tanto, si lo que definimos amor no nos brinda un propósito que nos dignifique y que nos haga más transcendentes, entonces no es amor, es solo placer. En este punto debemos parar para respirar y saber que el placer por el placer le lleva a una persona al hastío, al aburrimiento y a la infelicidad, no a la satisfacción y paz duraderos que da el verdadero amor, pues este no se extingue, (1 Corintios 13:8).

El filósofo Chesterton dijo que “la falta de propósito no viene de estar cansado del dolor sino de estar cansado del placer”. Por ello es vital tomar en cuenta el propósito de vida que da el amor responde a un porqué esperanzador, despierta la conciencia, brinda sentido y libertad de elección.

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