¿Cómo Organiza una Mamá su Día?

Desde que somos niñas tenemos el instinto natural de formar un hogar y ser madres. Anhelamos con mucha ternura ese momento de ver nuestra pancita crecer y dar de lactar a nuestro bebé. Esperamos la llegada de esa personita que llenará la vida de todos en casa. De pronto, nos encontramos sin tiempo para nada vida, la vida de  una mamá se desorganiza en todas las áreas y, es ahí donde comienza la necesidad de planificar cada cosa que debemos hacer, sobre todo para evitar olvidos, enojos y frustraciones.

Te comparto algunas actividades que hago para completar mis actividades día a día.

  1. Escribo lo que debo hacer. Recuerdo que hace unos años, no necesitaba que me recuerden lo que hay que hacer, pero las madres tenemos muchas ocupaciones que cumplir y es fundamental que pongamos por escrito los pendientes. Debes tener una agenda, un planificador o una libreta cerca de ti para anotar las actividades que tienes que hacer durante la semana o el mes. Por ejemplo: podemos agendar la cita con el médico de nuestros hijos, asistir a la reunión de padres de familia donde entregarán el reporte académico, además recordar que ese día debes salir más temprano de casa o de la oficina. Anotar cada todo, aunque sea con poco detalle, ayuda muchísimo para organizar tu vida y la de tu familia.
  1. Soy puntual. La puntualidad funciona, ¡te lo garantizo! Es necesario salir con anticipación para hacer todo lo que demanda tu día. Estar a tiempo, con 10 o 15 minutos antes, te hace llegar con tranquilidad y tiempo suficiente para mirar tu agenda de trabajo, para prepararte en lo que vas a preguntar al médico con quien tienes la cita, para recordar la última medicina que tomó tu hijo y hasta tienes tiempo para saludar a todos. Una mamá organizada tiene la cualidad de atender muchas áreas de su vida.
  1. Dedico tiempo para cuidarme. No me refiero a ir al gimnasio para hacer una hora de bailoterapia o pilates… hay estudios que demuestran que caminar ayuda mucho al estrés y la ansiedad. Seguro estás pensando que o tienes tiempo, pero que te parece si comienzas con una caminata de 15 minutos mientras vas a comprar las fruta para la lonchera de los niños, o puedes dar una vuelta a la cuadra o conjunto donde vives. Es imprescindible que respiremos profundo mientras procesamos todo lo que ha pasado en el día y refrescamos nuestros pensamientos porque los niños esperan una mamá saludable, linda y amorosa..
  1. Hablo con una o dos amigas que tienen una dinámica familiar parecida a la mía. Te sorprenderás al saber cuántas cosas tienen en común y eso bajará tu nivel de frustración porque sabrás que los hijos de tu amiga tampoco quieren comer, no obtuvieron un 10 en matemática y están enfermos todos en casa. Tranquila, todas tenemos las mismas situaciones y no somos esa mamá impaciente que rápidamente juzga lo que somos.
  1. No me lleno de muchas actividades. Esto es algo primordial para mi vida, no salimos entre semana para que la rutina en casa no salga de su ciclo normal, a menos que tengamos algo muy importante que hacer como una cita médica o atender las reuniones de padres de familia. También me ha ayudado que los domingos sean exclusivos de mi familia porque podemos ir al Iglesia y la Escuela Dominical y en la tarde dedicamos tiempo para preparar una comida ligera de domingo, revisar que los cuadernos y tareas estén en orden y descansamos temprano para asegurar que hemos recargado nuestras energías para el inicio de una nueva semana.
  1. Trabajo en equipo con mi esposo. Esto es vital porque él es el apoyo que toda mujer necesita en el hogar, son los llamados al liderazgo en el hogar y aunque no trabajen junto a ti en cada detalle de la ropa limpia, los baños limpios, los vidrios sin manchas de manitos de tus niños, el sentir su apoyo alivia la vida de mamá.
  1. Cuido mi belleza interior. Definitivamente ir a tu lugar secreto donde puedes hablar con Dios acerca de lo que está pasando en tu corazón, con tu carácter, en tu trabajo y decirle lo cansada que estás, es algo que tienes que hacer siempre, todo el tiempo.

A veces creemos que debimos haber estado un poco más preparadas para ser buenas madres, pero estoy convencida de que no es así. Dios no se equivocó al darnos a los hijos. Somos esa gran mamá hoy, con todas las limitaciones que podemos tener, con el miedo que tenemos de fallar, ese miedo que nos quita la paz y la confianza en nosotras mismas.

Cuando dejamos que Dios nos ayude, somos valientes para cumplir el desafío de ser esa madre que Dios quiere que seamos para nuestros hijos. Esa mujer valiente que confía en el Señor y que busca cumplir sus tareas con tranquilidad y confianza en Dios. No importa cuánta satisfacción pueda darnos nuestro trabajo dentro y/o fuera de casa, nuestra verdadera realización depende de nuestra intimidad con Dios, de tener una comunión con Él, orar y estudiar Su palabra. Te invito a que no dejes de tener esta conexión con la fuente, esa fuente que nos da la capacidad de bendecir a los niños con nuestras propias vidas.

Comentarios

comentarios

Por | 2017-04-03T11:04:25+00:00 6 Marzo, 2017|Familia|

About the autor: