¿Cómo forjar la autoestima de nuestros hijos?

Tomado del libro El Regalo de ser Madre de Martha Claudia Mosquera

Reconoce el valor que Dios te ha dado a ti… su propia vida y valora a tus hijos como Dios los valora. Si tú sabes el valor que tienes delante de Dios, entonces enseñarás día a día a tus hijos que también ellos tienen ese gran valor. La Biblia nos regala principios prácticos para bendecir a nuestros hijos, yo les llamo: “perlas de vida”, la bendición de Isaac a Jacob por ejemplo.

Génesis 27:26 “Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.”

Contacto físico

Isaac, un hombre viejo le pide a su hijo adulto que se acerque y le bese. Expresar el amor entre hombres a veces no es muy visto en nuestra cultura, para los judíos era normal. El contacto físico manda mensajes de aceptación y amor, relaja a la persona que lo recibe. Según los especialistas, necesitamos de cuatro a seis abrazos significativos diariamente. Por favor, abraza y acaricia a tus hijos. Decide que en tu hogar habrá una cultura de expresar amor con abrazos, besos, caricias, golpecitos, masajes, etc.

Aprecio y valor

Dice que Isaac olió los vestidos de Jacob y lo comparó a la prosperidad de Dios sobre su vida. Recuerda que Jacob era agricultor, ganadero y tenía un campo bendecido, a esto compara el olor de su hijo. Lo aprecia, lo valora como la prosperidad de Dios sobre su vida, un gran tesoro. Habla a tus hijos del privilegio de ser su madre, de cuánto han venido a enriquecer tu vida, de cuánto los valoramos y amamos.

Le bendice con un gran futuro

Isaac habla a su hijo un gran futuro. Sabe que Dios lo bendecirá, que le dará prosperidad, abundancia y gozo, que tendrá suficiente para bendecir a otros. Está comprobado que cuando los adolescentes y jóvenes creen que tienen un futuro y escuchan de sus padres grandes expectativas, caminan con una mayor seguridad y no caen en conductas delictivas, ni vicios, ni sexo ilícito. Ellos creen que tendrán una gran vida.

Le habla su propósito

Cuando valoramos a nuestros hijos y les hablamos de un gran futuro y su propósito, que “nacieron para trascender” crecen con una sana autoestima, sabiendo que no son un accidente, que nacieron para hacer historia, y quien la escribe es nuestro Padre.

Solidaridad

Benditos los que te bendijeren, malditos los que te maldijeren, habla de ser solidarios con nuestros hijos, amar y apoyar a sus amigos, bendecir a quien los bendice, valorar el mundo de nuestros hijos, eso les da valor. Cuando eres amiga de los amigos de tus hijos, cuando son tus invitados especiales, ellos sabrán cuánto los valoramos.

Un compromiso de vida

Cuando nuestros hijos crecen sabiendo que somos padres comprometidos, y que no solo queremos pagar sus gastos, sino que son nuestro gran tesoro y que daremos cuenta de nuestra vocación de padres delante de Dios, que en realidad son nuestra gran inversión, que ser padres es un llamado de vida de parte de Dios y los estamos entrenando, su autoestima se eleva.

La verdadera autoestima nace cuando entendemos cómo nos ve Dios y cuanto nos ama y valora. En Él se fundamenta nuestra identidad, nuestro significado y nuestros hijos son el sueño de Dios. Es la plataforma que los lanza a su propósito. Como un cohete diseñado para una misión específica, equipado para cumplirla, pero sin plataforma no subirá al espacio exterior. Así es la autoestima para nuestros hijos, su plataforma.

Salmos 127:3 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre”.

Otras formas prácticas de fortalecer su autoestima es que los ayudes a desarrollar su inteligencia emocional, que sepan desenvolverse con otras personas en público y en diferentes circunstancias, dales la oportunidad de que sean expuestos a muchos estímulos para descubrir sus puntos fuertes. Concédeles aprender otro idioma y que valoren otras culturas, entrénalos a ser autodidactas, en esta época de fácil acceso al conocimiento, anímales a enriquecerse con buenos libros, artículos, documentales, películas, investigaciones. Llévalos a librerías, bibliotecas, conciertos y conferencias.

Enséñales cortesía, que sean humildes para ofrecer perdón y perdonarse, que ninguna circunstancia robe su posición de hijos de Dios. A los varones enséñales como ser verdaderos caballeros y a las niñas, como ser damas. Que los hombres sepan cómo tratar a una dama y las niñas que se valoren y sepan poner límites, si ellas se respetan y conocen su verdadero valor, los demás las respetarán.

¿Sabes por qué los israelitas no pudieron cumplir su propósito y entrar a la tierra prometida? Porque cuando enviaron a los espías solo dos le creyeron a Dios, ellos se veían como Dios los veía, los otros se veían a sí mismos como langostas.

Números 13: 31 -33 “Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”.

Cuando los jóvenes no se valoran no pueden recibir con libertad el amor de Dios y no tendrán grandes expectativas, no creerán que son capaces de hacer lo que Dios ha prometido. En el primer campamento nacional de jóvenes que tuve la oportunidad de asistir, si no me equivoco en el año 84, aprendimos una canción que creí con todo mi corazón:

“Soy la persona que Dios dice que soy.
Tengo las cosas que Dios dice que tengo.
Haré las cosas que Dios dice que haré.
Doy gracias a Dios porque ya sé quién soy”.

Si Dios espera grandes cosas de mi y de mis hijos, es porque nos equipó. Vivamos siendo realmente quien Dios ha declarado que somos, sus hijos. Mira a Gedeón cuando el ángel le llama “varón esforzado y valiente”, él no lo creyó pero poco a poco fue tomando confianza, hasta ser un conquistador.

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Por | 2017-01-29T18:17:51+00:00 16 octubre, 2015|Familia|