No te conozco, ni siquiera sé cómo te voy a llamar. Por sueños te he imaginado y te he visto. Planeo toda mi vida junto ti y ni siquiera sé cómo es tu carita, tu mirada, pero desde ya te amo.

A poco tiempo de enterarme de que tendría un bebé, comprobé lo que me dijo mi mamá alguna vez: “El amor de una madre es único”. Por eso quise hacerte esta carta.

Estoy tan feliz de tenerte dentro de mí. Aunque te confieso que he llorado de temor y alegría; es un mix de emociones y sensaciones.

Estoy pendiente de cada sensación de mi cuerpo. Toco mi pancita y te digo “todo va a estar bien”. ¡Es un amor tan grande y diferente!

Cuando llega la hora de dormir, siempre está en mi la frase: “un día menos para conocerte y un día más junto a ti”.

Juré que cuando fuera mamá, no me iba a poner loquita por ti. Llegué a pensar que era un amor desmedido y hasta “exagerado”. Bueno, bien dicen que cuando conoces este amor, todo cambia.

Gracias hij@ por poner mi mundo de cabeza, porque no te conozco, pero te siento. Gracias por darme de nuevo vida para agradecer y sobre todo creer que los milagros existen; cada día doy gracias al cielo por ti, y confío en que Dios mismo nos dará a papi y a mí, la sabiduría, fortaleza, entrega y compromiso para rodearte siempre.

Desde ya, bienvenid@!

 

Tomado y adaptado de:  Soy mujer- Magazine

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