Galería de la Fe

“Caminando por el desierto de este mundo, paré en un sitio donde había una caverna; allí me acosté para descansar. Pronto me quedé dormido y tuve un sueño. Vi a un hombre cubierto de andrajos, de pie y dando la espalda a su habitación, que llevaba una pesada carga sobre los hombros y en las manos un libro”.

Recuerda que así comienza la obra de este hombre de fe, Juan Bunyan, cuya obra recreamos en la programación de HCJB.
Bunyan cuenta por sí mismo lo siguiente:

“Durante el tiempo en que me sentí condenado a las penas eternas, me admiraba de cómo los hombres se esforzaban por conseguir los bienes terrenales, como si esperasen vivir aquí eternamente… Si yo hubiese tenido la seguridad de la salvación de mi alma, cómo me sentiría eternamente rico, aun cuando no tuviese para comer más que frijoles”.
“Busqué al Señor, orando y llorando, y desde el fondo de mi alma clamé: ‘Oh Señor, muéstrame, te ruego, que me amas con amor eterno’. Entonces escuché repetidas mis palabras, como en un eco: ‘Yo te amo con amor eterno’. Me acosté y, al despertarme al día siguiente, la misma paz inundaba mi alma. El Señor me aseguró: ‘Te amé cuando vivías en pecado; te amé antes, te amo después y te amaré siempre’.

En su ministerio Juan Bunyan empezó a cosechar éxitos y sus problemas con el enemigo de nuestras almas comenzaron, primero al atacarlo con la tentación de la vanagloria y al no dar resultado estos ataques se empezaron a esparcir rumores por todo el país de que Bunyan era un hechicero, jesuita y contrabandista, y además que vivía con una amante y tenía dos mujeres y que sus hijos eran ilegítimos.
A pesar de estos grandes ataques Bunyan no desistió de la predicación del evangelio y la búsqueda de la salvación de los hombres. Entonces inició el ataque más fuerte del maligno.

Bunyan fue acusado de no observar los reglamentos de la iglesia oficial. Debido a esto las autoridades civiles de Inglaterra lo sentenciaron a prisión perpetua, hasta que jurase que no volvería a predicar nunca más.

Bunyan pasó 12 años en la cárcel. Un religioso de apellido Whitehead consiguió que lo liberaran con la ayuda de Dios, Después de ser liberado continuó predicando con gran éxito en varias ciudades de Inglaterra. Continuó su ministerio fielmente hasta la edad de sesenta años, cuando fue atacado de fiebre y murió. Un hombre de fe, un gran escritor, cuyo nombre merece estar inscrito en el Libro de la Vida y en la Galería de la Fe.

Comentarios

comentarios