Buen trato al adulto mayor

Buen trato al adulto mayor

Cuan consideramos al adulto mayor debemos tomar en cuenta que se trata de una persona que ha envejecido. Significa que está en “una situación existencial de crisis, resultado de un conflicto íntimo experimentado por el individuo entre su aspiración natural al crecimiento y la decadencia biológica y social consecutiva al avance en años” es por ellos que se enfrentará a muchas crisis,  entre ellas:

La crisis de Autonomía. Significa que ya no puede permanecer al volante de la vida como cuando era joven. La vejez puede traer dependencia física, financiera y social-afectiva.

Crisis de Pertenencia.  Los roles cambian, se acentúan los estereotipos y prejuicios. El adulto mayor se enfrenta al tedio, a la soledad  y a la disminución de aptitudes. Se limita la posibilidad  de ejercer sus derechos, por ejemplo, a la salud.

Dos  cosas sencillas por hacer frente al adulto mayor:

  1. Reconocer trayectoria: Decir “es hora que le den paso a los jóvenes” o “ya vivieron lo suficiente”, son actos de discriminación que debemos revertir. Porque en vez de apartarlos, debemos integrarlos y otorgarles las herramientas para que ellos también puedan desenvolverse en la sociedad.
  2. Llamarlos por su nombre: Todo adulto mayor tiene derecho a ser llamado por su nombre, apelativos o diminutivos como “abuelito” o “teclita” sólo los disminuye, porque no por ser adulto mayor, deben ser abuelos.
  3. Conocer sus derechos. Aquí juega un rol importante los hijos, pues ellos son los que están muy cerca de sus padres ancianos, por lo cual es importante saber cuáles son los derechos que tienen las personas de la tercera edad, no solo para acceder a ellos sino para hacer que se cumplan.

Dios es muy enfático sobre el respeto y consideración que debemos tener ante un adulto mayor: Cuando estén ante un anciano o alguien mayor de edad, muestren respeto y pónganse de pie. Levítico 19:32TLA

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Por | 2017-09-27T09:41:23+00:00 27 septiembre, 2017|Familia|

About the autor:

Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.