Atrévete a perdonar

Muchos de nosotros no entendemos realmente lo que es el perdón. Luchamos con toda clase de conceptos equivocados sobre lo que significa perdonar a otros. Pero si más personas supieran como luce uno de bien con el perdón realmente estarían mucho más dispuestos a perdonar en vez de mantener las heridas del pasado a un nivel poco saludable.

Dios espera que perdonemos a los demás y su Palabra nos da una guía para hacerlo. Aquí está un proceso que debemos recorrer cuando estamos luchando con un dolor causado por otros.

  1. Reconoce que nadie es perfecto. Cuando odiamos a alguien, tendemos a perder nuestra perspectiva sobre esa persona. Cuando estamos llenos con resentimiento y amargura y dolor, tendemos a deshumanizar al ofensor. Lo tratamos como a un animal.

Pero todos fallamos por igual. La Biblia dice, “No hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque.” (Eclesiastés 7:20 NTV) Todos somos imperfectos.

  1. Renuncia a tu derecho de desquitarte, o de castigar. Este es el corazón del perdón. La Biblia dice, “No busquen la venganza, sino dejen que Dios se encargue de castigar a los malvados. Pues en la Biblia Dios dice: «A mí me toca vengarme. Yo le daré a cada cual su merecido.»” (Romanos 12:19 TLA) Mereces tomar represalias, pero debes comprometerte a no hacerlo. No es justo, desde tu perspectiva, pero es saludable desde todas las perspectivas. No es una decisión de un solo día en la vida, sino que tomas a diario, incluso, puede ser una decisión que conlleve otras decisiones momento tras momento.
  2. Responde al mal con el bien. Así es como sabes que has disculpado totalmente a alguien del mal que se ha cometido contra ti. Humanamente hablando, es casi imposible poder responder al mal con el bien. Necesitarás la ayuda de Dios. Necesitarás el amor de Jesús para que te llene. ¿Por qué? Porque el amor de Dios no lleva un registro de las ofensas recibidas.

Entre más continúes enfocándote en la persona que te lastimó, esa persona te controla. De hecho, puedes ir más lejos. Si no liberas a tu ofensor, empezarás a parecerte a tu ofensor. La única manera de ser diferente es perdonando, así avanzarás el resto de tu vida hacia la vida para la cual fuiste creado para vivir: una vida en libertad. Tomado y adaptado de www.pastorrick.com

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By |2018-01-09T08:15:42+00:009 enero, 2018|Vida Cristiana, Vida Diaria|

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Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.