Alegremente me dirijo a la muerte

Se cuenta que el músico alemán Johannes Brahms, no encontraba a nadie dispuesto a editar sus partituras. La gente prefiere cosas alegres, le dijo un editor. Tiempo después Brahms volvió de nuevo a visitar al editor. Le mostró las canciones que había compuesto, cuyo título de la colección era: Alegremente me dirijo a la muerte.

Para poder ir a la muerte con esta perspectiva, la vida primero tiene que ser Cristo. Él ha quitado de nosotros el pecado que es el aguijón de la muerte. Morir perdonado, no es morir realmente, sino sólo partir de este mundo al Padre.

El pecado no perdonado es lo que hace difícil reclinar la cabeza agonizante sobre la almohada; pero cuando el pecado es perdonado y tenemos perfecta paz con Dios, podemos incluso anhelar que venga ese último anochecer de nuestra vida, para desvestirnos y dormir en Jesús. Si no has comenzado a vivir por Cristo, difícilmente podrás decir como Brahms, alegremente me dirijo a la muerte.

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Por | 2016-10-26T10:03:56+00:00 26 octubre, 2016|Vida Cristiana|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.