A pesar de las diferencias…

No es nada nuevo hablar de las diferencias que hay entre los hombres y las mujeres, pero siempre es bueno tenerlo presente, por ejemplo:

  1. Frente al dinero

Los hombres: Pagarán 2 dólares por algo que en realidad cuesta medio dólar, pero lo necesitan.

Las mujeres: Pagarán medio dólar por algo que cuesta dos y que en realidad no necesitan, pero que estaba en oferta.

 

  1. Frente al matrimonio

Las mujeres: Se casan con la esperanza de que el hombre cambie, pero al final se resigna porque no cambia.

Los hombres: Se casan con la esperanza de que ella no cambie, pero al final se resigna porque sí cambia.

 

  1. Frente a la vestimenta

Las mujeres: Se vestirán bien para ir de compras, para regar las plantas, para sacar la basura, para llevar a los niños a la escuela y para ir a cenar.

Los hombres: Se vestirán bien para ir a un funeral o a una boda.

 

  1. Frente a las discusiones

Las mujeres: Tendrán la última palabra, siempre, en cualquier discusión.

Los hombres: Cualquier cosa que el hombre diga después de la última palabra de la mujer es en realidad el inicio de una nueva discusión.

 

A pesar de las diferencias, tu cónyuge, después de Dios, no es solo algo importante, lo es todo.

El vínculo que te une a tu cónyuge no es de sangre, es de sangre, alma y espíritu. Un hombre viaja alrededor del mundo para buscar lo que necesita y vuelve a su hogar para encontrarlo. Todos los matrimonios felices se parecen; todo matrimonio infeliz es infeliz a su manera.

A pesar de las diferencias, estamos unidos a nuestro cónyuge más que por un sello legal, por el sello del amor. Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro.
Como llama divina es el fuego ardiente del amor.
(Cantares 8:6 NVI)

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By |2018-08-30T10:37:00+00:0030 agosto, 2018|Matrimonios|

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Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.