A mi Miedo…

Llevo un tiempo dándole vueltas y hasta hoy no he encontrado la forma de decírtelo. Espero que esta carta sirva para que yo misma entienda lo que me pasa, lo que nos pasa. No somos un buen equipo.

Hoy quiero decirte que ya basta, que no doy más, que no puedo seguir de esta manera.

Basta ya de excusas para no hablar de los problemas; basta de hacerme la loca como si no pasara nada; basta de esconder la cabeza o de barrer los malentendidos, porque no quiero rencores bajo la alfombra; basta de ambigüedades. Pero sobre todo, basta de jugar como niña y hacerme daño.

Basta ya. Con este basta me libero de ti, me libero de tus cadenas.

Me libero del terror que me haces sentir cada vez que quiero tomar una decisión, como si yo no fuese capaz. Me libero de dormir con lágrimas y despertar ansiosa, me libero de pensar en finales cuando ni siquiera hay inicios; me librero de culpas que no son mías, que están solo en mi mente.

Tú, querido miedo, me has dejado impávida, sin palabras cuando tuve que hablar, quebrada cuando debí levantar cabeza, ausente cuando necesitaba mi presencia.
Por ti me escondo, vivo a oscuras, y cuando nadie me ve me permito lastimarme a mí misma. No quiero más de ti.

Ya no voy a esconderme por vergüenza, no pienso seguir atada, no quiero más mentiras, quiero la verdad que me hace libre.

Desde arriba me extienden una mano, una que promete amarme y guiarme sin condición. Hoy leí que ese amor, hecha fuera todo temor y por eso te dejo; porque ya no hay espacio en mí para ti.

Hoy tomo las riendas de mi vida, de mis sueños, de mi corazón y le doy la bienvenida a la libertad, la sanidad y el amor. Me costará, pero lo intentaré. Prefiero la valentía, me decidí por ella y le digo adiós a tu obscura sombra.
Ha sido suficiente.

Adiós miedo, para siempre.

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Por | 2018-02-06T17:26:43+00:00 6 febrero, 2018|Vida Diaria|

About the autor:

Soy Karol Denysse, amo la música, cantar es mi pasión; la comunicación mi vocación. Me gusta el mar y comer mariscos. Sonreírle a la gente y dar abrazos hacen que mis días sean mejores. Mi familia es mi prioridad y caminar de la mano de Jesucristo le ha dado un propósito a mi vida.