3 pecados que no parecen pecado

En una época en la que nos dicen que hagamos lo que queramos porque tenemos una sola vida, o que debemos seguir a nuestro corazón, la línea entre lo bueno y malo se ha vuelto muy fina.

Hay tres pecados que no parecen tan malos como otros, pero si nos lastiman y lastiman a otros, son tan nocivos como cualquier otro de la lista.

  1. Besarte con alguien sin un compromiso: Antes nos decían que conozcamos a la persona, que no rompamos corazones. Ahora, te dicen que primero pruebes, que veas como te va, y que no está mal besarte o tener intimidad física con alguien que no quieres, porque si te sientes bien, entonces no hay problema, y que con el tiempo ya te enamorarás.
  2. Priorizar la iglesia, ministerio o trabajo sobre tu vida o tu familia: Parece inofensivo porque estamos ayudando a otros, estamos produciendo más dinero o estamos facilitando la vida a otros, pero el hijo de Dios vino a través de una familia a la que le dedicó tiempo. A veces criticamos los vicios de otros, sin darnos cuenta que un hijo descuidado por su papá o mamá quizá produce más daño.
  3. Criticar a otros: Vivo en Ecuador, y aquí el deporte nacional no es el fútbol o el ecuavolley, sino la crítica a otros. En toda reunión nos sentamos y escuchamos burlas, apodos, insultos, críticas desmedidas sobre otros. Claro, las hacemos en voz baja, como si se tratara de una conversación normal, y no son críticas constructivas, sino aquellas que son chismes disfrazados. Nos produce placer señalar a otros.

El desafío que tenemos es cambiar eso, tomar decisiones que nos alejen de todo lo que lastima a otros, y que sin darnos cuenta nos lastima también. Jesús no solo vino a salvar al asesino o al ladrón, también lo hizo por el chismoso, el criticón, el que juega con otros, por el que descuida a su familia, y quiere brindarnos una nueva vida.

Escrito por Jimmy Sarango
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By |2018-02-02T14:51:09+00:002 febrero, 2018|Vida Cristiana|

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Soy un joven al servicio de los jóvenes. Disfruto aprender y compartir con otros las lecciones que Dios me ha permitido vivir. Soy músico aficionado, fotógrafo improvisado y bloguero por gracia de Dios.