A mi persona favorita:

Esta es la situación: Yo no te busqué, tampoco te vi venir y cada vez que miro hacia el pasado ni siquiera estoy segura en que momento te convertiste en mi persona, pero ahora cuando miro al futuro, no puedo imaginarlo sin ti.

 

Probablemente debería de darte las gracias por todos los momentos que hemos vivido, y este parece ser el momento indicado para hacerlo. Así que gracias por estar ahí a mi lado a través de cualquier situación, no importa si buena o mala. Ni siquiera has tenido que decir nada. Yo no buscaba una increíble charla o un gran consejo, pero estabas a mi lado cuando yo estaba débil y necesitaba tu ayuda.

 

Gracias por seguir aquí incluso después de conocer mi personalidad tan extraña (y me animaste a quedarme a tu lado después de que me entere que la tuya lo es aún más). Gracias por no abandonarme cuando alguien más lo hacía. Gracias por no juzgarme y decirme lo que necesito escuchar, aun cuando no quería escucharlo. Gracias por fortalecer nuestro lazo.

 

 

Estoy totalmente segura de que cuando tengamos 80 años de edad, nos sentaremos en nuestras mecedoras y recordaremos todas nuestras anécdotas, riendo de todas las locuras que hemos hecho.

 

Cuando pienso en nuestra amistad, ninguna palabra puede describir la relación única que tenemos, es por eso que es tan genuina, y ningún “gracias” podría describir lo agradecida que me siento de tenerte. Hoy entiendo aquello de: “Amigo, hay aún más unido que un  hermano”.

 

Te quiero por siempre.

 

 

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By |2018-11-15T17:22:34+00:0015 noviembre, 2018|Vida Cristiana|

About the Author:

Soy Karol Denysse, amo la música, cantar es mi pasión; la comunicación mi vocación. Me gusta el mar y comer mariscos. Sonreírle a la gente y dar abrazos hacen que mis días sean mejores. Mi familia es mi prioridad y caminar de la mano de Jesucristo le ha dado un propósito a mi vida.