La ceniza disminuye la producción de leche en Pichincha y Cotopaxi

Foto: Diario El Comercio de Ecuador
La ceniza, expulsada en grandes cantidades por el volcán Cotopaxi desde el 14 de agosto, quemó la hierba y desde entonces, las vacas empezaron a dar menos cantidad de leche.

Los ganaderos de la mayor zona lechera del país, Machachi, bajaron su producción; no tienen pastos para dar de comer a sus reses y tampoco cuentan con dinero para adquirir alimento e insumos agrícolas.

La ceniza, expulsada en grandes cantidades por el volcán Cotopaxi desde el 14 de agosto, quemó la hierba y desde entonces, las vacas empezaron a dar menos cantidad de leche.

La situación es considerada crítica por los productores, porque sus ganaderías generan de 500 000 a 600 000 litros diarios, entre el corredor de Mejía (Pichincha) y Latacunga (Cotopaxi), afectado por el material volcánico. Esos hatos están a 3 300 metros de altitud.

El problema mayor para los productores es que no tienen dinero para comprar alimento ni pasto para resembrar. Por ejemplo, una paca de heno de 600 kilos cuesta 80 dólares y no 50 como antes; la paca más pequeña pasó de 2,50 a 4 y 5 dólares. Y los vendedores anunciaron que subirán los precios.

Para la ganadería El Jordán, considerada una de las mejores en el país por su alta producción. En tiempos normales ordeñaba 14 000 litros por día, pero ahora llegan a 10 590 litros que dan 480 animales.

Su propietario José Miranda alimenta sus 620 cabezas de ganado con heno y ensilaje de maíz y soya, pero no es una comida nutritiva como el pasto. El Jordán se había preparado con una reserva de comida para la época de verano (porque se secan los pastizales), pero la inesperada erupción del volcán Cotopaxi cambió sus planes de aprovisionamiento. “Estamos buscando comida”.
Además del volcán, la sequía de 70 días en la Sierra -dicen los ganaderos- complicó a los hatos. Durante ese tiempo, no tuvieron agua para contar con suficientes pastizales.

Cada ganadero tomó algunas medidas para evitar que la producción cayera más. Por ejemplo, elaboraron silos (alimento a base de maíz, soya o pepa de algodón). Miranda, en cambio, movilizó sus 80 terneras de crianza hacia Cotacachi (Imbabura), para protegerlas de la ceniza.

El productor tiene planificado sacar su ganadería de 50 años hacia un lugar seguro, lejos del Cotopaxi. Sin embargo, no tiene dinero para invertir.

Necesita por lo menos 300 000 dólares para mover su negocio, que opera en 120 hectáreas. “No hay crédito para nosotros”. Así que piden ayuda al Gobierno.

También cree que es urgente que la Secretaría Nacional del Agua haga una mejor redistribución de las fuentes de agua, porque se desperdicia o solo está en pocas manos de campesinos. Al respecto, la subsecretaria de Ganadería del Ministerio de Agricultura, Margoth Hernández, dice que esta semana el BNF se reunirá para aprobar una línea de crédito para ellos. Será a 10 años plazo, con cinco de gracia y una tasa del 9,75%. Aunque no es de su competencia se hará el enlace para que los ganaderos se reúnan con la Senagua.

Hernández asegura que el país tiene alimento para el ganado. En Santa Elena se produce maíz durante los 12 meses, para ser cosechados en 75 días y hacer los silos. “El país puede producir comida para los sectores que serán afectados por la ceniza. Lo que hay que hacer es un compromiso entre los ganaderos y los maiceros”. Fuente: El Comercio de Ecuador

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Por | 2015-10-20T10:38:37+00:00 20 Octubre, 2015|Noticias|

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